Algunos modos de ser de las mujeres

Soy consciente de las dificultades y de la magnitud del desafío de escribir acerca de la cuestión femenina. Hemos de seguir adelante y buscar explicaciones y afirmaciones que vayan más allá los límites del pensamiento tradicional. No sirve de nada decir y pensar que las mujeres lo que quieren de verdad es romance y que los hombres quieren sólo dinero, poder y sexo. No hay villanos ni víctimas en esta historia y la mayoría de las personas actúa de acuerdo con lo que ha aprendido y no obligatoriamente de acuerdo con sus convicciones u objetivos.

La verdad es que existen 2 grandes grupos de mujeres: las que se presentan socialmente de forma recatada, y aquellas que se colocan de forma ostensivamente exhibicionista, tratando de azuzar el deseo masculino. No sabría decir cuál es el porcentaje de cada uno de estos grupos, pero es probable que entre las más bellas predominen las del segundo grupo y que muchas de las más recatadas actúen así por estar convencidas de que no serán capaces de provocar el deseo masculino (temiendo, por tanto, ser objeto de ironía, o colocarse en una condición un tanto ridícula).

Entre las que se colocan de forma recatada existen, además de las que se consideran desprovistas de predicados para actuar de manera exhibicionista, las que han aprendido a colocarse de esta forma por querer ser vistas como chicas serias, que solamente están interesadas de verdad en compromisos serios. Ellas mantienen cierta ingenuidad en relación al poder sensual femenino. Son, de hecho, ingenuas. Son pocas y muchos hombres piensan que las mujeres en general desconocen el poder que tienen de despertar el deseo masculino (tantos hombres ya han dicho cosas como: “¡Ah, si las mujeres supieran el poder que tienen!”). Otras, también recatadas, saben muy bien que están dotadas de ese poder, pero consideran inmoral o peligroso ejercerlo. Inmoral, porque no consideran legítimo provocar el deseo y después no tener el menor interés en satisfacerlo. Peligroso, porque podrían ser objeto del acoso activo de algunos hombres frente a los cuales se reconocen indefensas. La mayor parte de las mujeres recatadas está moralmente bien constituida y parece no estar dispuesta a beneficiarse de una ventaja que tiene, pero que no ha hecho nada para merecer.

Las que se exhiben más también son de dos grupos: las que usan y abusan del poder sensual que tienen, y las que saben de ese poder, gustan de la gratificación a la vanidad que el exhibicionismo determina, pero, a pesar de ello, no están interesadas en hacer un uso malévolo de él. Las primeras de este grupo corresponden a mujeres egoístas, aquellas que no han abierto mano del placer erótico (sí, porque son mujeres generalmente incompetentes para el placer orgásmico) y han transformado su sensualidad en arma de dominio, de humillación a los hombres y de obtener ventajas en las relaciones con ellos. Puede que usen el discurso romántico, puede que digan que persiguen un gran amor, pueden decir lo que quieran. La verdad es que son mujeres poderosas y que están tratando de negociar este poder a cambio de dinero. Ello de forma directa o indirecta. Lo que de veras hacen es ir tras los hombres poderosos y ricos, a quienes pretenden subyugar y obtener ventajas de todo tipo. Los hombres que aceptan convivir con estas mujeres lo hacen por vanidad, por sentirse muy bien socialmente al lado de beldades codiciadas por tantos otros.

Las que gustan de exhibirse pero buscan ciertamente una relación de calidad, las que tienen carácter y van en busca de relaciones estables, viven una condición complicada y dramática. Los hombres se sienten atraídos por ellas, pero muchas veces tienen miedo de aproximarse. Los que se aproximan suelen ser los más licenciosos, los más caraduras. Estos son los que solamente buscan intimidades eróticas. Ellas quieren romance, transmiten una imagen de que quieren sexo, atraen a todos los hombres y sólo los más osados consiguen acercarse a ellas. No suelen encontrar las relaciones amorosas que pretenden y acusan a los hombres de ser “todos” iguales, de sólo querer sexo, etc… Nada de eso es verdad. Existen tantos hombres, que quieran relaciones intensas y de calidad sentimental, como mujeres. Ellos son cerca de 50%, el mismo número que ellas. Las generalizaciones son malas. Los hombres no entienden a las mujeres, no saben como decodificarlas. Ellas no son claras al colocarse socialmente, porque no saben muy bien cómo lidiar con su sensualidad, que incluso no siendo el objetivo final de la mayoría de ellas, es lo que más exhiben.

No tengo la menor pretensión de haber agotado el tema de la multiplicidad femenina. No creo que las mujeres sean todas iguales ni tampoco que los hombres sean todos del mismo tipo. Ahora bien, pienso que hay más tipos femeninos y que muchas mujeres están confusas acerca de lo que quieren para sí. Los hombres son, sí, más sencillos y más fáciles: quieren salirse bien en la vida, tanto porque esto es bueno para su auto-estima y su vanidad, como porque este es el camino para sentirse en condiciones a fin de tener acceso a la mujer de sus sueños. A la mujer, para los románticos; a las mujeres, para los más eróticos. Las mujeres están más confusas también respecto de esto: ¿quieren carrera o marido? ¿O los dos? ¿Quieren carrera, marido e hijos? ¿Dan cuenta de todo ello? ¿Quieren marido e hijos y abren mano de la carrera? Considero que existen todos esos tipos. Pero creo que sería más fácil si ellas fuesen más explícitas en cuanto a sus pretensiones.

Traducción: Teresa

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  • iliyi

    Existen tantos hombres, que quieran relaciones intensas y de calidad sentimental, como mujeres. Ellos son cerca de 50%, el mismo número que ellas

    hola, eso no hay quien se lo crea, de donde se ha sacado esas estadisticas ? de la manga ?