No todo lo que es lógico es verdadero

– Si en nuestro cerebro no hay espacio para acoger hechos nuevos que descoloquen nuestra lógica, dejaremos de pensar de modo original o de percibir lo nuevo.

A veces me parece que una de las razones por las cuales las cosas no ocurren de acuerdo con nuestras reflexiones es porque pensamos de modo equivocado. Es más, ¡ya está equivocado creer que las cosas ocurrirán de acuerdo con lo que pensamos! Pensar es un proceso más desvinculado de la realidad de lo que solemos creer. Pensar tal vez sea nuestra tentativa de “adivinar” la realidad. Y esto está sujeto a errores muy graves y peligrosos.

Especialmente cuando nos tornamos muy auto-suficientes en nuestros procesos interiores y dejamos de confrontarlos con la realidad efectiva.

Cuando establecemos relación entre los acontecimientos, estos pueden tener una secuencia lógica absoluta. Cuando se dice que un muchacho se ha vuelto homosexual porque ha pasado a rechazar a las mujeres, en virtud de tener una madre extremadamente autoritaria y dominadora y un padre pasivo y sumiso, a quien él no admiraba, se trata de una bella explicación, que está muy de acuerdo con la lógica de nuestro pensamiento psicológico. Pero ¡es preciso ver si esto es verdad! El hecho de ser una bella y lógica explicación no garantiza que sea verdadera. Hay muchos homosexuales que no han tenido ese tipo de madre o padre. En contrapartida, muchos heterosexuales han tenido una madre castradora. Por tanto, es peligroso extraer conclusiones apenas por la coherencia interna de los pensamientos, sin tener en cuenta los hechos reales.

Hay personas inteligentes que tienen la tendencia, desde pequeñas, a desarrollar y sofisticar el pensamiento lógico y a buscar la coherencia entre sus pensamientos. Estas personas se quedan fascinadas por ese rompecabezas, ese juego de almacenar, organizar y establecer relación entre ideas y hechos. La actitud es laudable y aguza terriblemente la inteligencia y el sentido crítico. Lo terrible es que comienzan a tomar posición frente a los hechos nuevos, de la manera siguiente: esto es verdadero o correcto porque está de acuerdo con mi sistema de pensar; aquello es falso o mentiroso porque no se combina con los datos lógicos acumulados en mi cerebro. Esto es más grave de lo que se pueda pensar, pues las personas son obligadas a rechazar todos los hechos nuevos que no se encajan con los ya catalogados. ¿Cuál es el resultado de eso? El sistema de pensar se vuelve cerrado. A partir de ahí no hay posibilidad de nuevos avances de gran calado. La persona, a veces muy joven, ya se ha vuelto vieja porque es refractaria a las novedades.

Ser joven de cabeza es tener el espíritu abierto. Y esto significa estar dispuesto a prestar atención a cosas que no son lógicas. Es decir, a cosas que no están de acuerdo con lo que ya sabemos. Aquí va otro ejemplo, de un acontecimiento personal que ha marcado definitivamente mi vida y mi modo de pensar. Yo tenía unos 18 años y, durante mis vacaciones en un balneario había presenciado unos experimentos con telepatía que me dejaron perplejo y confuso. Pero no tuve dudas de que el fenómeno existía. Cuando volví a Säo Paulo, fui a conversar con mi padre. Él era un gran médico, muy culto y respetado por todos cuantos lo han conocido. Le dije: “La telepatía existe de veras”. Él me miró de modo severo y dijo: “Tonterías, eso no existe”. Yo repuse: “Sí que existe. Yo lo he presenciado y he puesto la mayor cautela para certificarme de que aquello no era un truco”. Él respondió de modo categórico y definitivo: “¡Eso es un absurdo! Es lógico que telepatía no existe”. O sea: aquello que no cabía en su sistema lógico ¡no podía existir! La lógica, para él, valía más que la realidad. Si la realidad no se combinase con sus reflexiones sobre la vida, que se fastidiase la realidad.

Mi padre era un hombre de inteligencia extraordinaria. No te imaginas como me entristece constatar que ese modo de utilización del cerebro vuelve repetitivo y poco productivo todo el esfuerzo mental. La negación de la realidad y la falta de espacio para hechos nuevos que contradigan nuestras convicciones nos convierten en personas incapaces para crear y también para captar las novedades que otros están creando. Sí, porque toda nueva idea o nuevo proyecto deriva de un “absurdo lógico”. Nos acercamos a lo nuevo cuando tenemos la osadía de pensar, en oposición al pensamiento oficial o a la lógica oficial. Galileo se dio cuenta de que la Tierra no era el centro del universo porque se atrevió a pensar de modo original. Es cierto, también, que no todo pensamiento original y fuera de la lógica es creativo y útil. Pero la realidad está ahí, para que hagamos la comprobación final. Lo verdadero es aquello que se confirma en los hechos y no en nuestros pensamientos.

Traducción: Teresa

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