Por qué las Mujeres Adultas No Quedan?

Todo nos lleva a creer que, a partir de los 15, 16 años, las chicas tienen más miedo de perder el control sobre su sexualidad que en los primeros años de pubertad, donde practican el “quedar” con mayor tranquilidad. Es curioso observar que ellas pierden el coraje para las intimidades sexuales, y, no raramente, también dejan de masturbarse. La alianza fuerte entre sexo y amor sólo ocurre en el sexo femenino. Los hombres, aun prefiriendo las dos cosas, continúan, en su mayoría, gustando del sexo como un placer sin compromiso. ¿Por qué esto no ocurre con las mujeres?

No cabe decir que las mujeres son más románticas, ya que esto no es verdad. Un aspecto importante, fuera el miedo de perderse en su propia sexualidad, está relacionado con el modo en como aprendemos a ver el placer, que no suele ser como meta en sí mismo. Nuestra cultura es mucho más defensora del sacrificio, del esfuerzo, de la renuncia, que a favor del placer.

Es difícil responder para qué una mujer intercambiaría caricias sin compromiso. Según hemos aprendido ¡el placer no es una finalidad que se precie! Pero ¿no hacen sexo los hombres sólo por él? Existe una pequeña, pero importante diferencia en el funcionamiento de la sexualidad masculina: después de la eyaculación, los hombres sienten un relajamiento y una sensación de saciedad mucho mayor que la experimentada por las mujeres después del orgasmo. De esa forma, él podrá masturbarse, porque eso será placentero. También lo hará porque la relajación le ayudará a dormir mejor, por ejemplo. Hay una finalidad además del placer, en la sexualidad masculina. En el caso de las mujeres, tendría que ser por simple placer.

La mayoría de las mujeres acaba aceptando la propuesta de nuestra cultura de asociar el sexo al amor, pues, de ese modo, existe sentido y finalidad: dar placer y agradar a la persona amada. La mujer podrá incluso obtener placer del intercambio de caricias, pero eso no será lo esencial. Se trata de una asociación muy fuerte y también muy conveniente, pues el clima amoroso determina una sensación de seguridad y protección, de modo que la mujer podrá soltarse más, sexualmente, sin sentirse amenazada de perderse.

¿Qué hacen las mujeres? En la práctica pasan a desarrollar un placer cada vez mayor en exhibirse y en provocar el deseo de los hombres en general – lo cual no deja de ser una forma totalmente desvinculada del amor – pero tienen intimidad apenas con el amado. Van aprendiendo a usar la sensualidad y el poder de seducción como un arma para imponerse.

A esto le llamo instrumentalización del poder sexual femenino, poder este que será ejercido de formas variadas, de acuerdo con los principios morales de cada mujer. Ella podrá usarlo con la intención de atraer para sí al hombre – o a los hombres – que desea, tanto para amarlo como para explotarlo. Puede parecer incluso un buen negocio, pero es muy triste, porque en la raíz de todo esto está la incapacidad de vivir el sexo apenas como fuente de placer.

Traducción: Teresa

Compartilhe!