Reflexiones sobre la vanidad humana

Yo no pretendía escribir acerca de este aspecto esencial del instinto sexual en este momento, pero algunos comentarios respecto de mi último texto (Algunos modos de ser de las mujeres) me han hecho pensar sobre cómo la mayor parte de las personas continúa dejándose esclavizar por este curioso ingrediente exhibicionista. Ejercemos el exhibicionismo en todas sus formas, desde la más inofensiva, que es la de carácter físico, hasta la más peligrosa, que corresponde al exhibicionismo intelectual. El exhibicionismo intelectual es el más grave, porque nuestra razón debería estar al servicio de ayudarnos a ver la realidad tal como es y también a que tomemos posición de forma adecuada frente a los acontecimientos.

Nuestra vanidad nos lleva a desarrollar cierta aversión respecto de los acontecimientos, especialmente aquellos que no se combinan con lo que nos gustaría que fuesen efectivamente. Pasamos a pelear contra la realidad y a sustituirla por nuestras ideas. En un determinado momento, pasamos a creer que nuestras ideas corresponden a los acontecimientos.

No importa mucho cómo consideramos que el mundo y las personas deberían ser. Tenemos que atenernos a lo que son. No importa que nos parezca que el amor es lo que debe servir de norte a las relaciones entre las personas y que la sexualidad debería estar acoplada al encuentro de compañeros compatibles y estupendos. Esto es lo que algunos pretenden, pero no es lo que todos quieren, ni tampoco lo que se observa en la práctica de la vida.

El hecho real es que muchas personas usan la palabra amor para encubrir sus intereses personales. Empezando por los más egoístas, aquellos que no aman y que lo que de verdad desean es ser amados (siempre está bien recordar que estos corresponden al 50% o más de la población). No dicen que no aman: dicen que “aman a su modo”. Si es verdad que existen modos diferentes de amar, puede ser que tengan razón. Muchas veces, cuando son abandonados, dicen que están sufriendo mucho, que están muy arrepentidos, que están sintiendo mucho la falta y que nunca pensaron que estuviesen tan ligados sentimentalmente. ¿Será esto verdad? ¿O están colocándose de esta forma con la intención de hacer fuerte chantaje sentimental? ¿Sienten la falta del compañero o es que no se conforman con haber “perdido la boquita” como le he oído decir cierta vez a un paciente)?

Y las chicas que sólo tienen relaciones sexuales en un contexto de compromiso sólido, ¿son ellas más amorosas? ¿Son las más honestas o son las que verdaderamente saben usar de su sensualidad para “prender” al hombre? ¿No será verdad que la mujer más honesta es aquella que no juega con su poder sensual? Siendo así, aquella que tiene en el sexo una práctica lúdica, que entiende el sexo como un simple intercambio de “cosquillitas” similar a lo que ocurre con los críos y que tiene relaciones con innumerables amigos y aún con compañeros ocasionales sin ninguna pretensión de prender al hombre por esta vía, ¿no será ella la más honesta y pura? ¿Es pura la que se mantiene virgen hasta el matrimonio o la que no le importa tener relaciones sexuales sin tener en vista otro objetivo que no sea el dar y recibir el placer físico inmediato?

Muchas cuestiones y muy pocas respuestas, a menos que se pretenda dar respuestas preparadas, aquellas que corresponden a lo “políticamente correcto” de hoy o del pasado. Los hechos son más complicados que las ideas. La palabra amor encubre muchas armadillas y la mujer sexualmente libre puede ser la más desprendida y la que juega menos. Pero no siempre… La vida real es más compleja que todo eso y no puede ser decodificada de forma simple.

De la misma forma los hombres: todos envidian al ligón, aquel que consigue conquistar a las mujeres con facilidad gracias a la buena apariencia, al coche de lujo o a la buena capacidad de ilusionar y contar mentiras románticas tan sólo con la intención de llevarse a la cama a una chica menos experta que él. Es una pena que sea así, porque envidian a lo que hay de peor, al hombre que verdaderamente más se aproxima del mamífero incivilizado, que busca la intimidad con la hembra a cualquier coste. Ocurre que, después de que eyaculan, pasan a tener el problema terrible de ver cómo van a hacer para librarse de aquella mujer que sólo interesaba para aquel fin erótico y cuya conversación es, para ellos, profundamente tediosa. No vale la pena.

Los conquistadores así exitosos se exhiben ante los hombres más tímidos y recatados. Ejercen su vanidad mostrándose felices y afortunados. Llevan una vida pesada y repetitiva, siempre vivenciando la primera relación con una mujer diferente: la verdad es que la primera relación entre un hombre y una mujer es, como regla, ¡la peor! Están ambos un poco inhibidos (cuando no borrachos) y exhaustos. Aquellos que tienen una compañera fija y que siempre tienen relaciones con ella se mueren de envidia de esos que se exhiben como garañones, pero que sólo se están llevando lo peor en las relaciones sexuales. Todo vanidad…

La vanidad ciega anula el buen sentido, nos aleja de la realidad y de lo que es posible para nosotros. La vanidad nos aparta de la reflexión útil y nos lleva a querer ganar las discusiones. No es este mi objetivo, como tampoco nunca ha sido ese mi modo de tomar posición ante los problemas de la psicología. Creo que deberíamos centrarnos en los hechos e intentar interpretarlos de todas las formas posibles. Pero en los hechos y no en aquello que nos gustaría que ellos fuesen.

Traducción: Teresa

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  • maribel

    yo pienso q si no hubiese vanidad no hubiese nada en el mundo ni creaciones ni mucho menos ventas ni progreso ni tampoco hubiesen habido grandes escritores en el mudo lo llamado perseverancias como vanidosos la vanidad es el sistema mas antiguo del mundo de perseverancia para ser admirado como una persona de grandes adelantos y esto nos con lleva a que la complacencia sea una abmiracion por los logros cometido y compartidos entre otras personas para sentir la abmiracion de nuestros logros como de cumplir nuestras metas y a si ser admirados de acuerdo el ser vanidosos nos con lleva a las creaciones mas grandes del mundo y al as donaciones para los necesitados o llamados pobres de no alta calidad .